ME.

ME.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Odio madrugar , que me despierten aunque sea la hora de comer, levantarme y darme cuenta al vestirme que mi madre se ha llevado lo que me quería poner, rebuscar entre los zapatos y pensar "debo comprarme unos...",  tomarme el desayuno e ir hacia el colegio, estar pendiente de no cruzarle , pasar rápido por delante de su casa , mirar por si acaso está ahí y rezar para que no sea así, porque me arruina el día encontrarle. Llegar al instituto , aguantar cada clase con su profesor correspondiente e insoportable.
Lo único que no odio ,es que llegue la hora del recreo para disfrutar de lo único placentero del día , mi bocadillo.
Y sigo odiando volver a clase y seguir aguantando hasta e final del día. Odio intentar no encontrármelo a la vuelta , llegar a casa y saber que hoy hay pescado y comer sin ganas, o no comer, intentar dormir la siesta y que me llamen todos en ese momento, pasar de no tener planes a tener que ir a 3 sitios a la vez, salir de casa sin rumbo, esperar media hora en la calle decidiendo donde ir, pasar por delante de su casa y verle , mirarnos y  que seamos como dos extraños ,y  seguir mi camino como si no hubiera pasado nada, llegar a un sitio y recordarlo mejor, esperar el momento perfecto y ver como pasa de largo, intentar hablar y no poder, no ser sincera, dejar escapar lo importante, no arriesgar, perder, que me hagan trampas, que me mientan, que me prometan lo que no van a cumplir, que me oculten algo, llegar a casa y no recibir ningún mensaje, ninguna llamada, que no me den las buenas noches, acostarme sin saber que pasará al día siguiente, dormir mal, y volver a madrugar, que me vuelvan a despertar aunque sea la hora de comer, y levantarme y darme cuenta al vestirme...







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