ME.

ME.

viernes, 26 de septiembre de 2014

A fin de cuentas creo que la vida se encarga de ponernos a prueba constantemente, y creo que estoy convirtiéndome en una auténtica esquivadora de obstáculos profesional. (Quizás me acabe de inventar la palabra "esquivadora", pero suena bien)


Parece ser que los planetas han decidido alinearse para mi sorpresa. Y a Dios gracias, pero que continúen así por mucho tiempo.
No quiero nombrar la palabra "suerte" por si se me escapa de las manos, pero aunque no sea demasiado afortunada en el amor, por no decir nada afortunada, en algo se tenía que volcar la vida conmigo. Así que gracias, vida.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Hoy estoy sentada en frente de la pantalla, he estado mirando el teclado durante unos minutos hasta que he decidido comenzar a escribir.
Tengo un nudo en el estómago, aunque hoy ya no es por ti, créeme.
Hoy es uno de esos días en que das mil vueltas en la cama sin conseguir dormir más de 30 minutos seguidos. Un día de esos en los que el cansancio se instala a vivir en tu cuerpo con el resto de sensaciones, y va, poco a poco absorbiendo todas y cada una de ellas hasta dejarte sin aliento.

Las últimas semanas, y en especial los últimos días están siendo una batalla tras otra. Cuando piensas que no tenías que lidiar con nada más aparece un nuevo adversario por la espalda, y vuelves al suelo.
Aunque mira, parece que ahora de repente está saliendo el sol.

He aprendido, con el tiempo, que la tranquilidad del río sólo avisa tormenta. Creo que no puede tener más sentido la frase "demasiado bonito para ser cierto". La vida está hecha de sonrisas y lágrimas, y claro, como era de esperar tantas sonrisas echaban en falta alguna que otra lágrima.
Aunque creo que esto es otra de las señales que me envía la vida para decirme "no te duermas". Has de mantenerte siempre alerta, no bajes la guardia ni cuando todo parezca en total y absoluta armonía, porque será entonces cuando aceche el peligro.

Aún así, soy de las que piensan que nada es casualidad, que todo pasa por algo. Y en eso me apoyo. Que esto haya tenido que ocurrir de esta manera quizá esta protegiéndome de algo. Sólo espero que actúe la justicia de mi parte, es el último año para poder empezar mi verdadero sueño, así que espero que se alineen todos los planetas y se me cumpla lo pedido...


lunes, 11 de agosto de 2014

Tercero y último

Aquel poema de Neruda decía así.. "Puedo escribir los versos más tristes esta noche, escribir por ejemplo : "la noche está estrellada y tiritan ,azules, los astros a lo lejos"
Puedo sentir que te he perdido, casi como un dolor de parto, como una batalla... Hoy puedo escribir al desengaño, a la ruptura, al dolor y a la tristeza de perder algo que en realidad nunca tuve pero lo sentí tremendamente mío. Hoy nos escribo a nosotros por última vez, hoy me despido del fue, y del nada que fuimos alguna vez.
Tras dos años y tres veranos alimentándonos con falsas verdades, con ideas de cosas imposibles hoy he de contarte que este cuento ha terminado. La reina vuelve a su posición tras darle jacke mate al rey del tablero. Hoy, te digo adiós para siempre. Dicen que antes de morir algo, tiene unas horas de vida, y me temo que así ha sido.
Fue un placer coincidir en esta vida.

martes, 5 de agosto de 2014

Y así fue, en mitad de la música y de la gente... estabas tú.

miércoles, 30 de julio de 2014

Hoy es uno de esos días en que te escribo, en realidad no sé cual es la necesidad que me llama a seguir escribiendo este sin sentido; supongo que me tranquiliza la idea de pensar que tengo un lugar donde poder vaciarme.
Y bueno, he de decir como cada vez que tomo la decisión de escribir esto, que me cuesta comenzar a dejar caer todas las palabras que revolotean en mi cerebro.
Esta vez, podría decir como cada vez, que es distinta. Siempre llego a la misma convicción, siempre acabo creyendo que esta sí que va a ser la última vez que escriba de ti.
Pero también sé de sobra hasta que punto soy capaz de conseguir mis propósitos, y si ya una vez alcancé mi meta por qué no iba a poder llegar a ella una vez más.
Han pasado casi tres veranos desde aquella noche. Y lamentablemente, y por mucho que lo niegue sigo acordándome de cómo fue, de cada detalle, de la magia, de nuestros besos rodando por la hierba, de nuestras risas, de todo lo que nos prometimos aquel día. Y todos esos recuerdos siguen latentes a día de hoy. Hoy, dos años y medio más tarde puedo revivir todo este tiempo si empiezo a pensar cerrando los ojos. Y a su vez sigo esperándote, para qué engañarme. Sigo pensando que vendrás, que en mitad de la música y de la gente estarás tú. Pero no estás, ya no estás. Ha pasado medio verano y aún no has venido. A penas sé si estás bien, si eres feliz, si alguna noche te acuerdas de mí.
Aunque intente defenderme y ocultarme de todos, al fondo del disfraz sigo estando yo, sigo siendo yo. A pesar de la coraza que me cuelgo, consigo derrumbarme cuando abro los ojos y comienzo a asumir que ya nada sigue igual.
Que ya no somos los mismos, que ya no es aquel verano, que hasta han talado algunos árboles y han cambiado los letreros de aquel bar al que solíamos ir.
Y por eso hoy he decidido escribirte, porque puedo ver que ya nada es lo que era, que las cosas, al igual que las personas, cambian.
Y que crecemos, hemos crecido. No queremos darnos cuenta, pero lo hemos hecho.

jueves, 20 de marzo de 2014

Y desde entonces no volví a saber de ti.
Volviste a quedarte en el hastío.
-No sé para qué escribo de ti-

lunes, 3 de marzo de 2014

Señor compañero, señor de la noche.

La otra noche las chicas salimos, y lo último que imaginé fue que volvería a ver tus ojos. Volvimos a vernos. 
Estás tan distinto, tan cambiado que da miedo. Me aterra sólo la idea de poder volver a confiar en ti y caer de nuevo por el agujero que dejas en mi piel cada vez que me dices que te vas.
No estuviste, pero estuviste. Quiero decir, no esperaba una sola noticia por tu parte, como siempre, como hacías y cuando menos lo esperaba... ahí estabas. De verdad me sorprendes tanto, que sí, que tiemblo sólo con pensar que has despertado. Pero todavía no entiendo tus excusas. Quiero confiar en ti, si me dejas.
Dicen que para que las cosas salgan bien no hay que decirlas, a partir de ahora se queda todo entre mi yo y las letras que escribo aquí donde nadie más me lee. 
Yo sólo quiero que sea como tenga que ser, sin pausa pero absolutamente sin prisa.

lunes, 24 de febrero de 2014

Dicen que los milagros no existen, pero he de decir que yo en este mes he presenciado al menos dos.
Sobre el primero de los milagros no hablaré porque no está demasiado relacionado con la siguiente narración. Sin embargo, debo aludir por contraposición, al milagro restante.

Afirmaremos, en primer lugar, que: "las personas no cambian". Bien.
Considero que a esta frase se le pueden añadir connotaciones, como por ejemplo la siguiente: "Las personas no cambian, hasta que lo hacen".
A mi parecer, la frase sería más completa de este modo.
Y todo esto tiene por supuesto una buena explicación. La pregunta clave a este cóctel de ideas es: Qué hace que una persona cambie, o mejor, qué le hace cambiar a una persona.
No tengo ni la más remota idea de cual puede ser la respuesta correcta, pero si barajo una gran posibilidad de soluciones a mi pregunta, entre las cuales, cabe la posibilidad de que quizá no se encuentre la solución acertada.
Pues bien, al margen de mis probablemente deducciones absurdas, comienzo a relatar en torno a qué gira este mejunje de conclusiones.

Digamos que él es una persona olvidadiza, descuidada, despistada,y por su puesto necio hasta el límite de serlo. El cual vive en el mundo como si de una imposición de la naturaleza se tratase. Olvida, aparentemente cualquier detalle, es totalmente distraído y por supuesto irreflexivo.
A cualquiera que me preguntase a cerca de cómo podría definirlo en dos palabras, le diría que la definición más exacta sería "el desastre humano".
Desde que lo conocí para mí fue siempre eso: un auténtico desastre. Hasta que de un tiempo a esta parte, comienza a producirse lo que yo he llamado: "el milagro". Algo dentro de él cambia, no sé sabe el qué exactamente, ni tampoco conozco cual ha podido ser el aliciente que ha activado esta nueva actitud. Pero lo que sí sé es que parece, aparéntemente, una persona distinta (en el buen sentido) y como es obvio ese cambio provoca en mí un total asombro hacia su nueva y mejorada actitud, aunque bien es cierto que Roma no se construyó en un día, al igual que la confianza no se construye sin hechos simultáneos.
Aunque he de admitir que se ha producido en su interior una verdadera transformación,un reajuste, el cual le convierte en una persona atenta, y observadora, podría decirse que demasiado observadora, tanto que apenas yo podía reconocerlo.
Hablo de él, de aquél que olvidaba llamarme, que olvidó hasta que existía. Hablo de aquella persona que desapareció de mi vida esfumándose como si del humo de un cigarrillo se tratase. Hablo justamente de esa persona que no sabe ni cual es el día de mi cumpleaños. Me refiero a ese alguien a quien dí una segunda oportunidad y me dejó sosteniendo las promesas a través los espacios que forman mis dedos. Hablo de quien estaba segura no conocía el significado de la palabra desasosiego.

Pero de qué sirve esto ahora, ahora cuando ya a penas quedan restos de aquello tan sumamente mágico que empezó una cálida noche de verano.
Todo tiene su momento, no se elige, eso lo sé, pero creo que no es justo que el momento siempre sea cuando para mí ya es demasiado tarde.

Supongo que todas las cosas tienen un motivo por el cual suceden.
Me quedaré a ver que quiere decirme el destino esta vez, aunque no prometo quedarme.

lunes, 20 de enero de 2014

He intentado leer mi entrada anterior pero lo único que me han entrado han sido ganas de vomitar, así que no he podido seguir leyendo. 
Y otra vez ganas tú destino, otra vez todo se esfuma de la nada y sin ningún motivo aparente. De la noche a la mañana como auténticos desconocidos después de haber compartido contigo mi vida durante algo más de un mes.
Pero yo esto ya lo sabía, lo presentía y como siempre no me equivocaba. Era imposible que las cosas pudieran salirme bien por una vez.
No sé lo que habrá ocurrido, no sé cuál habrá sido el motivo de ese cambio de actitud tan radical y repentino, pero si te digo la verdad, tampoco quiero saberlo. Tengo la suerte de superar las derrotas cada vez más rápido, respiro hondo y sigo con mi vida, como siempre, como ahora. Borrón y cuenta nueva y aquí no ha pasado nada. Nadie es tan importante para llevarse mi sonrisa, y menos alguien que a penas conozco, y lo poco que he podido conocer me ha demostrado que ni si quiera los hechos significan nada, que todo es obra de una mente perversa, y sobre todo fría , muy fría.
Lo recordaré como un mal sueño. Podría decirse que he sido feliz la mayor parte de ese tiempo, pero no lo he sido completamente. Y supongo que las cosas empiezan al igual que acaban por algún motivo, que aún desconozco pero tarde o temprano se revelará por su propia cuenta.
Me he propuesto llenar mi vida sólo de cosas bonitas, y deshacerme de aquellas de dejan de serlo.
Creo que con esto he dejado todo muy claro.