Inspiro y suelto lentamente el aire que emerge de mis pequeños pulmones.
Esta vez me siento a escribir a cerca de una nueva etapa. Una nueva etapa que ha comenzado en este maravilloso mes de diciembre. Quiero cerrar todo lo que queda de mi yo anterior respecto al amor.
Me siento para hablaros de algo, o mejor dicho, de alguien que ha sido puesto en mi camino majestuosamente. Diferente a todas las personas que han llegado a mí, completamente extraordinario.
Odio precipitarme al escribir sobre alguien que puede parecerse al amor, porque siempre todo tiende a desvanecerse. Pero esta vez me siento en la necesidad de contar como alguien en tan poco tiempo ha podido demostrarme más que ninguna otra persona en años; quiero decir, que ahora por fin estoy conociendo el significado de lo que son los hechos, dejando las palabras en segundo o tercer plano. Los hechos hablan solos, y yo eso aún no lo sabía.
Él es alguien que parece o dice ser despistado, pero se acuerda de que odio el salmón. Es una persona que detesta hablar por teléfono, pero me llama para felicitarme la navidad.
Él me invita a su casa a cenar, y sabiendo que adoro su tarta de triple chocolate, no duda en preparármela de postre acompañada de una magnífica frase: "lo prometido es deuda".
Odia hablar por notas de voz, pero me envía una para darme las buenas noches.
Y ya por no hablar de su increíble sentido del humor que hace imposible que borre la sonrisa de mi cara.
Ahora, tengo que admitir, que estoy absolutamente muerta de miedo. Y por primera vez no sé como escapar de él.
Aunque una vez escuché a una persona decir: -¿sabes lo que hago yo cuando tengo miedo? - ¡Corro! para que no me pille.
Así que, a correr hasta que el cuerpo aguante.
ME.
domingo, 29 de diciembre de 2013
jueves, 10 de octubre de 2013
Me siento de nuevo frente a esta pantalla para relatar que ha pasado lo que tanto me aterraba. Sí... No apareciste. Me prometiste que volverías, y volviste a fallarme. Como siempre.
Decías no ser así, hacías como que ahora sí te importaba. Parecía que ahora es cuando tenía que ser nuestro momento, y volviste a tirar todo a la basura en un abrir y cerrar de ojos.
Estuve 24 horas los 7 días de la semana antes de verte, pensando en qué pasaría esta vez con nosotros. Esperando recibir cualquier señal por tu parte, cualquier mensaje... y mi móvil no sonó ni una sola vez.
Pensé que las cosas podrían sonreírnos por una vez, pero también cabía la posibilidad de que de nada hubiese servido que nuestros caminos volviesen a cruzarse nuevamente.
Algo me decía que no vendrías, pero pese a cualquier intuición yo no quería verlo, no podría volver a lidiar con lo mismo una vez más.
De aquella noche que tanto esperé, la única noticia que tuve por tu parte, fue a tu hermano diciéndome que no habías venido "porque habías salido la noche anterior,y te habías rajado".
¿Crees que eso es una respuesta justa para alguien que ha sacado fuerzas de dónde no existen para poder intentar retomar lo que más daño le ha hecho?
¿Crees que me merecía volver a sentirme una colilla pisoteada por toda la gente que tenía al rededor?
En ese momento me sentí el ser más ínfimo que podía estar pisando el planeta tierra.
Sin embargo tenía que disimular frente a su hermano que quería morirme y desaparecer del mapa.
No podía creer nada de lo que estaba ocurriéndome, había vuelto a confiar en ti, en tus palabras y todo había vuelto a saltar por los aires otra vez. No podía entender como había vuelto al principio de todo cuando ya casi me había pasado el juego.
Gracias al apoyo de las mejores amigas que puedo tener, conseguí secarme las lágrimas y decir : "se ha acabado para siempre". Y gracias en concreto a una de ellas, me devolvió la confianza que necesitaba en mi misma, me ayudó a buscar el lado positivo de la situación. -"Ale, tu siempre consigues buscarle el lado positivo hasta al mayor problema, siempre lo consigues, por favor inténtalo, sé que eres capaz" Y así fue, saqué fuerzas de donde pude, y mantuve en pause mi mente durante el resto de la noche.
Era la última noche para disfrutar del buen tiempo y de toda la gente que no volvería a ver hasta el próximo verano, y no podía desperdiciarla por alguien que había tratado de destrozarme a mí.
Y mientras no estaba en mi mejor momento apareció una persona que no esperaba en absoluto intentando sacarme una difícil sonrisa. Lo cual logró en unos cuantos segundos.
Podría decirse que la noche no acabó nada mal.
Al día siguiente, cuando quise despertarme, todo estaba raro, extraño. Pero al mismo tiempo me sentía tan bien.
Mi amiga y querida Paula vino a pasar la tarde del domingo conmigo, antes de empezar la dura semana.
Y llegó el lunes, un lunes desastroso cuanto pudiese serlo. Y también llegó un mensaje a mi móvil que no esperaba en absoluto recibir. Un mensaje que ni merece la pena escribir porque es patético. Dirigiéndose a mí como si todo fuese fenomenal, como si no hubiese vuelto a dejarme colgada cuando menos debería haberlo hecho.
Y me quedé fría al recibirlo, congelada, casi no podía creer lo que mis ojos estaban leyendo.
¿Para qué? ¿Por qué ese día? ¿Que querías decirme?
Son preguntas que me haré durante algún tiempo, y que en absoluto pienso preguntarte a ti.
Eliminé el mensaje y nunca lo contesté ni creo que lo haga, afortunadamente no tengo tu número ni pretendo llegar a él nunca más.
No quiero saber que te pasó, no quiero escuchar ninguna estúpida explicación que provenga de ti.
Aunque me cueste, se acabó todo lo que pudo haber sido entre nosotros.
Decías no ser así, hacías como que ahora sí te importaba. Parecía que ahora es cuando tenía que ser nuestro momento, y volviste a tirar todo a la basura en un abrir y cerrar de ojos.
Estuve 24 horas los 7 días de la semana antes de verte, pensando en qué pasaría esta vez con nosotros. Esperando recibir cualquier señal por tu parte, cualquier mensaje... y mi móvil no sonó ni una sola vez.
Pensé que las cosas podrían sonreírnos por una vez, pero también cabía la posibilidad de que de nada hubiese servido que nuestros caminos volviesen a cruzarse nuevamente.
Algo me decía que no vendrías, pero pese a cualquier intuición yo no quería verlo, no podría volver a lidiar con lo mismo una vez más.
De aquella noche que tanto esperé, la única noticia que tuve por tu parte, fue a tu hermano diciéndome que no habías venido "porque habías salido la noche anterior,y te habías rajado".
¿Crees que eso es una respuesta justa para alguien que ha sacado fuerzas de dónde no existen para poder intentar retomar lo que más daño le ha hecho?
¿Crees que me merecía volver a sentirme una colilla pisoteada por toda la gente que tenía al rededor?
En ese momento me sentí el ser más ínfimo que podía estar pisando el planeta tierra.
Sin embargo tenía que disimular frente a su hermano que quería morirme y desaparecer del mapa.
No podía creer nada de lo que estaba ocurriéndome, había vuelto a confiar en ti, en tus palabras y todo había vuelto a saltar por los aires otra vez. No podía entender como había vuelto al principio de todo cuando ya casi me había pasado el juego.
Gracias al apoyo de las mejores amigas que puedo tener, conseguí secarme las lágrimas y decir : "se ha acabado para siempre". Y gracias en concreto a una de ellas, me devolvió la confianza que necesitaba en mi misma, me ayudó a buscar el lado positivo de la situación. -"Ale, tu siempre consigues buscarle el lado positivo hasta al mayor problema, siempre lo consigues, por favor inténtalo, sé que eres capaz" Y así fue, saqué fuerzas de donde pude, y mantuve en pause mi mente durante el resto de la noche.
Era la última noche para disfrutar del buen tiempo y de toda la gente que no volvería a ver hasta el próximo verano, y no podía desperdiciarla por alguien que había tratado de destrozarme a mí.
Y mientras no estaba en mi mejor momento apareció una persona que no esperaba en absoluto intentando sacarme una difícil sonrisa. Lo cual logró en unos cuantos segundos.
Podría decirse que la noche no acabó nada mal.
Al día siguiente, cuando quise despertarme, todo estaba raro, extraño. Pero al mismo tiempo me sentía tan bien.
Mi amiga y querida Paula vino a pasar la tarde del domingo conmigo, antes de empezar la dura semana.
Y llegó el lunes, un lunes desastroso cuanto pudiese serlo. Y también llegó un mensaje a mi móvil que no esperaba en absoluto recibir. Un mensaje que ni merece la pena escribir porque es patético. Dirigiéndose a mí como si todo fuese fenomenal, como si no hubiese vuelto a dejarme colgada cuando menos debería haberlo hecho.
Y me quedé fría al recibirlo, congelada, casi no podía creer lo que mis ojos estaban leyendo.
¿Para qué? ¿Por qué ese día? ¿Que querías decirme?
Son preguntas que me haré durante algún tiempo, y que en absoluto pienso preguntarte a ti.
Eliminé el mensaje y nunca lo contesté ni creo que lo haga, afortunadamente no tengo tu número ni pretendo llegar a él nunca más.
No quiero saber que te pasó, no quiero escuchar ninguna estúpida explicación que provenga de ti.
Aunque me cueste, se acabó todo lo que pudo haber sido entre nosotros.
martes, 1 de octubre de 2013
El señor de la noche.
Dicen que "las malas compañías son las mejores".
Te lo dije aquella noche, y ahora podría decirse que es la frase que define el "nosotros".
Siempre que veo escrita esa frase me siento mejor.
'Llegas cuando estoy a punto de olvidarte'.
Bastó escribir unas horas antes que no quería saber nada del género masculino,
cuando por cosa del destino vuelves a colocarte en mi camino, vuelves a irrumpir en mi vida sin preguntar.
¿Tú? ¿Otra vez tú? ¿Por qué? que alguien me lo explique.
"Fue sin querer, es caprichoso el azar, no te busqué ni me viniste a buscar... pero tú estabas dónde no tenías que estar, y yo pasé... pasé sin querer pasar. Y me viste y te vi (...) "
¿A caso alguien sabe qué lleva a dos personas a encontrarse?
¿He estado todo el año tratando de olvidarte para que ahora desbarajustes sin más todos mis planes?
Ya me había convencido, había aprendido a ser feliz sin ti.
Me chocó que te acordases de todos los pequeños detalles, como por ejemplo cuándo dejamos de vernos, cuánto tiempo había pasado desde la última vez que estuvimos juntos, y cuántos fueron los buenos momentos.
Pienso que la gente no hace nada "porque sí". Y también pienso que las cosas ocurren en el momento en que tienen que ocurrir, ni antes ni después.
Pero también pienso que la gente no cambia, y acepto tus disculpas pero no esperes que esto sea ahora coser y cantar.
No sé si me volviste a mentir, no sé si querrás volver a verme como me prometiste, no sé siquiera si volverán a pasar 11 meses hasta que nuestros caminos se crucen de nuevo. Ahora mismo, realmente no sé ni siquiera si piensas en mí.
Pero lo que sí sé es que la que no es la misma soy yo, la que está convencida de que no va a volver a caer en el mismo juego sigo siendo yo. Y también soy la que no consigue esbozar una completa sonrisa al pensar en ti, el miedo me paraliza y hace que no consiga ver con claridad. En estos momentos me inunda una gran niebla.
Soy mucho más fuerte que la otra vez, ya te conozco más de lo que tú crees, y ahora tengo la suerte de haber metido solo un pie en tu agujero, estoy preparada para salir o meterme hasta el cuello.
Te lo dije aquella noche, y ahora podría decirse que es la frase que define el "nosotros".
Siempre que veo escrita esa frase me siento mejor.
'Llegas cuando estoy a punto de olvidarte'.
Bastó escribir unas horas antes que no quería saber nada del género masculino,
cuando por cosa del destino vuelves a colocarte en mi camino, vuelves a irrumpir en mi vida sin preguntar.
¿Tú? ¿Otra vez tú? ¿Por qué? que alguien me lo explique.
"Fue sin querer, es caprichoso el azar, no te busqué ni me viniste a buscar... pero tú estabas dónde no tenías que estar, y yo pasé... pasé sin querer pasar. Y me viste y te vi (...) "
¿A caso alguien sabe qué lleva a dos personas a encontrarse?
¿He estado todo el año tratando de olvidarte para que ahora desbarajustes sin más todos mis planes?
Ya me había convencido, había aprendido a ser feliz sin ti.
Me chocó que te acordases de todos los pequeños detalles, como por ejemplo cuándo dejamos de vernos, cuánto tiempo había pasado desde la última vez que estuvimos juntos, y cuántos fueron los buenos momentos.
Pienso que la gente no hace nada "porque sí". Y también pienso que las cosas ocurren en el momento en que tienen que ocurrir, ni antes ni después.
Pero también pienso que la gente no cambia, y acepto tus disculpas pero no esperes que esto sea ahora coser y cantar.
No sé si me volviste a mentir, no sé si querrás volver a verme como me prometiste, no sé siquiera si volverán a pasar 11 meses hasta que nuestros caminos se crucen de nuevo. Ahora mismo, realmente no sé ni siquiera si piensas en mí.
Pero lo que sí sé es que la que no es la misma soy yo, la que está convencida de que no va a volver a caer en el mismo juego sigo siendo yo. Y también soy la que no consigue esbozar una completa sonrisa al pensar en ti, el miedo me paraliza y hace que no consiga ver con claridad. En estos momentos me inunda una gran niebla.
Soy mucho más fuerte que la otra vez, ya te conozco más de lo que tú crees, y ahora tengo la suerte de haber metido solo un pie en tu agujero, estoy preparada para salir o meterme hasta el cuello.
sábado, 28 de septiembre de 2013
Hoy es, 28 de agosto, sí, hoy empiezan las fiestas de Guadarrama 2013. Y bueno como siempre, ninguna gana de escribir por aquí, pero al final siempre acabo con los dedos encima del teclado.
Bueno, vuelvo al punto de decir "stop". Stop hombres en mi vida otra vez. O me aportan muy poco, o directamente no me aportan absolutamente nada.
Es la sensación de "querer y no poder". No sé, es como la pescadilla que se muerde la cola.
Podría decir que es como el cuento de Caperucita Roja: descubrir que quien menos me espero es lobo, y quien menos me importa acaba cayendo al río con la tripa llena de piedras. Y Caperucita, es decir yo, vuelve a casa sola.
No quiero hombres, no quiero nada de ellos. No me apetecen en estos momentos.
Me dan hasta pereza.
¿Dónde están los hombres inteligentes y que sepan hacerme reír? Y que me quieran, claro.
Ahora en serio, ¿están desapareciendo de la faz de la tierra? .
Creo que no pido mucho. Bueno cuando digo "pido", lo pido para un futuro próximo. Ahora no quiero estar con nadie. Estoy segura de que ninguno de ellos merece mi valioso tiempo, no, ni un sólo segundo de mí.
Así que bueno, hoy he sido clara y concisa. Me despido con este relato de cómo me siento hoy.
Y termino con la conclusión de:
"Ellos tienen la culpa de que yo sea insoportable".
Bueno, vuelvo al punto de decir "stop". Stop hombres en mi vida otra vez. O me aportan muy poco, o directamente no me aportan absolutamente nada.
Es la sensación de "querer y no poder". No sé, es como la pescadilla que se muerde la cola.
Podría decir que es como el cuento de Caperucita Roja: descubrir que quien menos me espero es lobo, y quien menos me importa acaba cayendo al río con la tripa llena de piedras. Y Caperucita, es decir yo, vuelve a casa sola.
No quiero hombres, no quiero nada de ellos. No me apetecen en estos momentos.
Me dan hasta pereza.
¿Dónde están los hombres inteligentes y que sepan hacerme reír? Y que me quieran, claro.
Ahora en serio, ¿están desapareciendo de la faz de la tierra? .
Creo que no pido mucho. Bueno cuando digo "pido", lo pido para un futuro próximo. Ahora no quiero estar con nadie. Estoy segura de que ninguno de ellos merece mi valioso tiempo, no, ni un sólo segundo de mí.
Así que bueno, hoy he sido clara y concisa. Me despido con este relato de cómo me siento hoy.
Y termino con la conclusión de:
"Ellos tienen la culpa de que yo sea insoportable".
jueves, 8 de agosto de 2013
Volviendo a este lugar de origen, he de decir que no es la primavera lo que la sangre altera, sino el verano.
Pensaba que sería un verano totalmente tranquilo, comparado con el del año pasado, y bueno, quizás ha sido mil veces mejor porque han pasado 365 días de aquél día en que todo estalló. 365 días viviendo en paz.
El verano comenzó con el viaje a Gandía, como el año pasado con mis amigas de la Uni. No fue para tirar cohetes, pero mereció absolutamente la pena volver a repetir esa magnífica experiencia. Con sus más y sus menos.. puedo decir que fue un viaje increíble. En él ocurrió algún que otro altercado, ya que aparecieron nuestros amigos de Gandia, a los que conocimos el año pasado.
El jueves llegaron 3 , entre ellos el novio de Pati, y al día siguiente llegaban el resto. En el grupo de los últimos estaban Charlie, que era muy amigo mío. Era uno de los chicos que conocimos el año pasado y que él y yo, nos hemos estado llevando genial durante todo el año. Con él vinieron también Gonzalo y Vitty.
Por algún extraño motivo me hacía una especial ilusión que viniera Gonzalo, era un chico agradable con el que sólo había intercambiado alguna que otra palabra.
Esa noche, la última noche cenamos todos juntos en un restaurante que ahora mismo no recuerdo su nombre.
Entre todos sumábamos la cuenta de 12, 6 ellos y 6 nosotras.
Nos colocamos en una mesa alargada, hombres en un lado y mujeres en el otro. En frente de mí, se colocó Charlie, y a su derecha Gonzalo. La cena marchaba genial, risas salían de todas nuestras bocas, millones de miradas que se cruzaban cautelosas, insinuantes algunas, tímidas la mayoría. Éramos casi todos desconocidos pero congeniamos a la perfección.
Hay veces en las que no se sabe por qué, aparece una extraña conexión entre una persona y tú, y no se sabe por qué, tiendes a ir hacia esa persona. Pues bien, eso me ocurría cada vez que me acercaba a Gonzalo.
Cuando la cena ya estaba casi finalizando, los chicos tuvieron un gesto precioso al querer regalarnos una rosa a cada una. Cada chico a la chica que tenía en frente. En un principio Gonzalo pretendía regalarle una rosa a Inés -que era a quien él tenía en frente- pero Inés me contó de que él tuvo el gesto de querer comprarme una rosa a mí también, al decirle al hombre que las vendía - mirándome a mí- : "Que sean dos".
Al final de la cena, Gonzalo se cambió de sitio y se sentó a mi lado para preguntarme que era eso que tenía que decirle, le dije que se lo contaría más tarde.
Cuando terminamos de cenar, todos fuimos a beber a un parque cerca de la discoteca "Falkata", y Gonzalo y yo nos sentamos uno al lado del otro. Pero nos echaron de ese parque, y tuvimos que ir al parking de esa discoteca.
Nos sentamos allí todos, Gonzalo esta vez en frente de mí, estuvimos bebiendo una bebida que habíamos hecho nosotras en casa, llevaba fresa, naranja y Ginebra. Hacía una noche perfecta, nos embriagábamos a la luz de la luna entre millones de carcajadas y botellas de alcohol barato.
Con el paso de las horas,los cuerpos se balanceaban y tambaleaban al son de la noche.
Comenzamos a levantarnos y a cambiarnos de sitio, y volvimos a terminar Gonzalo y yo sentados el uno al lado del otro. Estaba claro que esa conexión se iba agrandando cada vez más.
Llegadas las 3:30 am las niñas , decidimos entrar a la discoteca. Ellos tardaron más reunirse con nosotras.
(Respiro hondo)
Más tarde comenzaron a entrar ellos, y a Gonzalo le perdí la pista. Estuve bailando con los demás, hasta que decidimos entrar al centro de la pista.Apareció entonces Gonzalo y se acercó a mí, y rozando sus labios con los míos, me susurró que necesitaba decirme algo importante. Tenerle tan cerca me subió a las nubes.
El resto decidió cambiar de discoteca, y en un momento sin darnos cuenta, estábamos solos él y yo.
Me dijo que necesitaba hablar conmigo; yo asentí y fuimos a hablar sobre ese tema que yo desconocía.
Me contó que había discutido con Charlie, y que el motivo de la discusión era yo.
Mi cara de sorpresa y desconcierto lo decían todo. Me preguntó entonces, qué había entre Charlie y yo.
Le contesté que nada, que nunca había habido por mi parte nada más allá de una simple amistad.
Entonces nos miramos y... rompí todo lo que había estado construyendo durante 8 meses.
Nos besamos, le besé y me besó hasta borrarnos el contorno de los labios.
Más tarde, volvimos con el resto, a los que no dijimos nada de lo ocurrido hasta días después.
Vimos juntos el amanecer.
Volvimos las niñas a casa, recogí mis cosas y cogí el autobús de vuelta a Madrid.
Esa misma noche me habló para preguntarme qué tal había ido el viaje, intercambiamos un par de palabras, y me dijo que a la vuelta de su viaje a Croacia nos veríamos.
Pasaban los días y yo cada día dudaba más que volveríamos a vernos después de tanto tiempo.
Durante su estancia allí no hablamos ni un solo día porque su móvil dejó de funcionar, pero para mi sorpresa, el mismo día que me dijo que volvería me mandó un mensaje por Facebook para pedirme el número de teléfono porque se le había estropeado el móvil. Desde que volvió hablábamos todos los días,y uno de ellos, el martes no sé qué día de Julio, vino a mi casa a verme. Me recogió y fuimos juntos a dar un paseo. Me invitó a cenar, y después de contarle que aquí tenemos un lugar precioso, quiso que fuéramos hasta allí. Esa noche, estando con él , volví a sentirme a 3 metros -quizás alguno más- sobre el cielo.
Después de esa fantástica noche, hablábamos cada día, me llamaba por teléfono a menudo, parecía que todo iba tan bien, que no podía creerlo. Pero claro... ¿irme bien? ¿a mí? Como siempre, sin saber por qué, un día dejó de escribirme, dejó de llamar. Sin ninguna explicación, volví a sentir después de 8 meses curándome, cuánto dolía golpearse en caída libre contra el suelo. Otra vez todas mis ilusiones esparcidas por el cemento. Había vuelto a pasar, volvió a ser final.
Pensaba que sería un verano totalmente tranquilo, comparado con el del año pasado, y bueno, quizás ha sido mil veces mejor porque han pasado 365 días de aquél día en que todo estalló. 365 días viviendo en paz.
El verano comenzó con el viaje a Gandía, como el año pasado con mis amigas de la Uni. No fue para tirar cohetes, pero mereció absolutamente la pena volver a repetir esa magnífica experiencia. Con sus más y sus menos.. puedo decir que fue un viaje increíble. En él ocurrió algún que otro altercado, ya que aparecieron nuestros amigos de Gandia, a los que conocimos el año pasado.
El jueves llegaron 3 , entre ellos el novio de Pati, y al día siguiente llegaban el resto. En el grupo de los últimos estaban Charlie, que era muy amigo mío. Era uno de los chicos que conocimos el año pasado y que él y yo, nos hemos estado llevando genial durante todo el año. Con él vinieron también Gonzalo y Vitty.
Por algún extraño motivo me hacía una especial ilusión que viniera Gonzalo, era un chico agradable con el que sólo había intercambiado alguna que otra palabra.
Esa noche, la última noche cenamos todos juntos en un restaurante que ahora mismo no recuerdo su nombre.
Entre todos sumábamos la cuenta de 12, 6 ellos y 6 nosotras.
Nos colocamos en una mesa alargada, hombres en un lado y mujeres en el otro. En frente de mí, se colocó Charlie, y a su derecha Gonzalo. La cena marchaba genial, risas salían de todas nuestras bocas, millones de miradas que se cruzaban cautelosas, insinuantes algunas, tímidas la mayoría. Éramos casi todos desconocidos pero congeniamos a la perfección.
Hay veces en las que no se sabe por qué, aparece una extraña conexión entre una persona y tú, y no se sabe por qué, tiendes a ir hacia esa persona. Pues bien, eso me ocurría cada vez que me acercaba a Gonzalo.
Cuando la cena ya estaba casi finalizando, los chicos tuvieron un gesto precioso al querer regalarnos una rosa a cada una. Cada chico a la chica que tenía en frente. En un principio Gonzalo pretendía regalarle una rosa a Inés -que era a quien él tenía en frente- pero Inés me contó de que él tuvo el gesto de querer comprarme una rosa a mí también, al decirle al hombre que las vendía - mirándome a mí- : "Que sean dos".
Al final de la cena, Gonzalo se cambió de sitio y se sentó a mi lado para preguntarme que era eso que tenía que decirle, le dije que se lo contaría más tarde.
Cuando terminamos de cenar, todos fuimos a beber a un parque cerca de la discoteca "Falkata", y Gonzalo y yo nos sentamos uno al lado del otro. Pero nos echaron de ese parque, y tuvimos que ir al parking de esa discoteca.
Nos sentamos allí todos, Gonzalo esta vez en frente de mí, estuvimos bebiendo una bebida que habíamos hecho nosotras en casa, llevaba fresa, naranja y Ginebra. Hacía una noche perfecta, nos embriagábamos a la luz de la luna entre millones de carcajadas y botellas de alcohol barato.
Con el paso de las horas,los cuerpos se balanceaban y tambaleaban al son de la noche.
Comenzamos a levantarnos y a cambiarnos de sitio, y volvimos a terminar Gonzalo y yo sentados el uno al lado del otro. Estaba claro que esa conexión se iba agrandando cada vez más.
Llegadas las 3:30 am las niñas , decidimos entrar a la discoteca. Ellos tardaron más reunirse con nosotras.
(Respiro hondo)
Más tarde comenzaron a entrar ellos, y a Gonzalo le perdí la pista. Estuve bailando con los demás, hasta que decidimos entrar al centro de la pista.Apareció entonces Gonzalo y se acercó a mí, y rozando sus labios con los míos, me susurró que necesitaba decirme algo importante. Tenerle tan cerca me subió a las nubes.
El resto decidió cambiar de discoteca, y en un momento sin darnos cuenta, estábamos solos él y yo.
Me dijo que necesitaba hablar conmigo; yo asentí y fuimos a hablar sobre ese tema que yo desconocía.
Me contó que había discutido con Charlie, y que el motivo de la discusión era yo.
Mi cara de sorpresa y desconcierto lo decían todo. Me preguntó entonces, qué había entre Charlie y yo.
Le contesté que nada, que nunca había habido por mi parte nada más allá de una simple amistad.
Entonces nos miramos y... rompí todo lo que había estado construyendo durante 8 meses.
Nos besamos, le besé y me besó hasta borrarnos el contorno de los labios.
Más tarde, volvimos con el resto, a los que no dijimos nada de lo ocurrido hasta días después.
Vimos juntos el amanecer.
Volvimos las niñas a casa, recogí mis cosas y cogí el autobús de vuelta a Madrid.
Esa misma noche me habló para preguntarme qué tal había ido el viaje, intercambiamos un par de palabras, y me dijo que a la vuelta de su viaje a Croacia nos veríamos.
Pasaban los días y yo cada día dudaba más que volveríamos a vernos después de tanto tiempo.
Durante su estancia allí no hablamos ni un solo día porque su móvil dejó de funcionar, pero para mi sorpresa, el mismo día que me dijo que volvería me mandó un mensaje por Facebook para pedirme el número de teléfono porque se le había estropeado el móvil. Desde que volvió hablábamos todos los días,y uno de ellos, el martes no sé qué día de Julio, vino a mi casa a verme. Me recogió y fuimos juntos a dar un paseo. Me invitó a cenar, y después de contarle que aquí tenemos un lugar precioso, quiso que fuéramos hasta allí. Esa noche, estando con él , volví a sentirme a 3 metros -quizás alguno más- sobre el cielo.
Después de esa fantástica noche, hablábamos cada día, me llamaba por teléfono a menudo, parecía que todo iba tan bien, que no podía creerlo. Pero claro... ¿irme bien? ¿a mí? Como siempre, sin saber por qué, un día dejó de escribirme, dejó de llamar. Sin ninguna explicación, volví a sentir después de 8 meses curándome, cuánto dolía golpearse en caída libre contra el suelo. Otra vez todas mis ilusiones esparcidas por el cemento. Había vuelto a pasar, volvió a ser final.
miércoles, 29 de mayo de 2013
FRASES DE LOLA.
Lola es una de mis niñas a las que doy clase de baile. Podría definirla como un torvellino humano. Es capaz de dejar boquiabierto a todo el mundo que la escuche. Por eso quería relatar algunas de sus originales frases:
- Te voy a cortar la cabeza y voy a tirar el cuchillo a la basura.
- Le voy a decir a mi padre que me das golpetazos contra el suelo y que me insultas.
-No tiene ninguna gracia.
-Un día me voy a traer una pistola 'de agua' y te voy a empapar.
-Un día te voy a tirar a la piscina y te voy a ahogar.
-"No pienso pedirte perdón, y que no tengas suerte en la vida" me suelta, después de escupirme el agua que llevaba en la boca.
- Te voy a tirar por el water y voy a tirar de la cadena para que te vallas por la alcantarilla.
- Pues mi madre tiene el culo más grande que tú.
- "Me voy a desapuntar de baile y nunca más voy a ser tu amiga, ni te voy a invitar a mi casa, ni te voy a llevar de vacaciones ni te voy a invitar a dormir ". Tras regañarla por casi coger una botella de barniz encima de una estantería e intentar bebérsela.
- "¡No me jodas!" pronunció ayer al ponerse encima de la mesa, indignada porque no pegaba su pegamento.
Todo esto y mucho más con tan solo 3 míseros añitos.
- Te voy a cortar la cabeza y voy a tirar el cuchillo a la basura.
- Le voy a decir a mi padre que me das golpetazos contra el suelo y que me insultas.
-No tiene ninguna gracia.
-Un día me voy a traer una pistola 'de agua' y te voy a empapar.
-Un día te voy a tirar a la piscina y te voy a ahogar.
-"No pienso pedirte perdón, y que no tengas suerte en la vida" me suelta, después de escupirme el agua que llevaba en la boca.
- Te voy a tirar por el water y voy a tirar de la cadena para que te vallas por la alcantarilla.
- Pues mi madre tiene el culo más grande que tú.
- "Me voy a desapuntar de baile y nunca más voy a ser tu amiga, ni te voy a invitar a mi casa, ni te voy a llevar de vacaciones ni te voy a invitar a dormir ". Tras regañarla por casi coger una botella de barniz encima de una estantería e intentar bebérsela.
- "¡No me jodas!" pronunció ayer al ponerse encima de la mesa, indignada porque no pegaba su pegamento.
Todo esto y mucho más con tan solo 3 míseros añitos.
domingo, 26 de mayo de 2013
TINTO PARA TODAS.
Hoy es... 26 de mayo, sí. Ayer bajamos Pauli , Ángy y yo a las fiestas de Alpedrete para tomarnos un respiro antes de empezar la recta final de exámenes de junio.
La verdad es que tardamos horas en decidir qué hacer. Estuvimos a punto de quedarnos en casa, pero al final optamos por ir a la aventura. Hizo un tiempo espléndido, y quizá eso fue lo mejor. Compartimos risas, historias y recuerdos de nuestros veranos. Entre tanto, anhelamos volver a San Juan este año. Es algo de primera necesidad.
Y en la noche de ayer, pues les vi, le vi y por algún extraño motivo me quede con un cierto mal sabor de boca.
"Nunca pasa lo que esperas que va a pasar". Eso es así. "Y cuando no pasa lo que esperas, pasa algo mejor".
Probablemente pasó lo mejor, y probablemente lo mejor es que no pasara nada.
La mayoría de las veces las palabras se quedan muy cortas. Y una vez más se confirman mis sospechas: "El que mucho abarca poco aprieta".
La verdad es que tardamos horas en decidir qué hacer. Estuvimos a punto de quedarnos en casa, pero al final optamos por ir a la aventura. Hizo un tiempo espléndido, y quizá eso fue lo mejor. Compartimos risas, historias y recuerdos de nuestros veranos. Entre tanto, anhelamos volver a San Juan este año. Es algo de primera necesidad.
Y en la noche de ayer, pues les vi, le vi y por algún extraño motivo me quede con un cierto mal sabor de boca.
"Nunca pasa lo que esperas que va a pasar". Eso es así. "Y cuando no pasa lo que esperas, pasa algo mejor".
Probablemente pasó lo mejor, y probablemente lo mejor es que no pasara nada.
La mayoría de las veces las palabras se quedan muy cortas. Y una vez más se confirman mis sospechas: "El que mucho abarca poco aprieta".
martes, 14 de mayo de 2013
Desde el pasado 28 de Febrero no he vuelto a pasar por aquí. En realidad tampoco lo echaba demasiado de menos.No tengo nada interesante que contar. Mi vida es monótona y aburrida. No acontecen sucesos memorables, a excepción del permiso de conducir aprobado a la segunda. Como iba diciendo, llevo 4 meses sobre una línea recta, ni sufro, ni siento ni padezco. No me relaciono con ningún tipo de ser masculino, me he cansado de salir de fiesta, y en realidad sólo han habido 4 días calurosos. Bueno, si he de mencionar un suceso memorable en este tiempo, ha de ser mi viaje con mamá y la abuela a Málaga-Baza. Ver el mar y a la familia es una de las mejores cosas que han ocurrido en estos 4 meses.
Me preocupa permanecer en esta racha de pasotismo mucho más tiempo. Aunque es un buen método para olvidarme de lo que significa dolor. Eso es lo único de provecho que puedo mencionar en este periodo temporal. También he de mencionar las salidas con mis amigas. Tengo que decir que con ellas estoy feliz como siempre.
En realidad me pregunto si necesito un hombre para ser feliz o no. No sé, también es bueno tener a alguien en la cabeza, siempre y cuando no sea un hijo de puta que se dedique a hacerme mas mal que bien. No gracias, de eso estoy servida.
Me pone triste también el hecho de haberme enterado hoy, de que éste es el último mes de esta temporada que voy a seguir viendo a mis peques del cole. Creo que esas personitas son las que más sonrisas consiguen sacarme día a día. Les echaré demasiado de menos. Voy a volverme loca.
Creo que esto de estar tan en mi pompa, puede denominase "racha"o "periodo transitorio". Lo que sí que espero es que dicho periodo dure al menos hasta el 25 de junio que acabo mi último examen.
Es alucinante como puedes dirigir una orden al cerebro y que también la procese la parte romántica de tu yo interno.
Es asombroso en qué puede acabar convirtiéndote el dolor y el sufrimiento por amor. Me da repelús hasta pronunciar la palabra amor-refiriéndome a los hombres claro está-.
He de decir, pues, que sigo con la idea de no relacionarme con el sexo opuesto, que inicié el 11 de febrero como represaría hacia mí, y que he cumplido hasta el día de hoy, a no ser que de manera muy excepcional, se demuestre lo contrario.
Me preocupa permanecer en esta racha de pasotismo mucho más tiempo. Aunque es un buen método para olvidarme de lo que significa dolor. Eso es lo único de provecho que puedo mencionar en este periodo temporal. También he de mencionar las salidas con mis amigas. Tengo que decir que con ellas estoy feliz como siempre.
En realidad me pregunto si necesito un hombre para ser feliz o no. No sé, también es bueno tener a alguien en la cabeza, siempre y cuando no sea un hijo de puta que se dedique a hacerme mas mal que bien. No gracias, de eso estoy servida.
Me pone triste también el hecho de haberme enterado hoy, de que éste es el último mes de esta temporada que voy a seguir viendo a mis peques del cole. Creo que esas personitas son las que más sonrisas consiguen sacarme día a día. Les echaré demasiado de menos. Voy a volverme loca.
Creo que esto de estar tan en mi pompa, puede denominase "racha"o "periodo transitorio". Lo que sí que espero es que dicho periodo dure al menos hasta el 25 de junio que acabo mi último examen.
Es alucinante como puedes dirigir una orden al cerebro y que también la procese la parte romántica de tu yo interno.
Es asombroso en qué puede acabar convirtiéndote el dolor y el sufrimiento por amor. Me da repelús hasta pronunciar la palabra amor-refiriéndome a los hombres claro está-.
He de decir, pues, que sigo con la idea de no relacionarme con el sexo opuesto, que inicié el 11 de febrero como represaría hacia mí, y que he cumplido hasta el día de hoy, a no ser que de manera muy excepcional, se demuestre lo contrario.
jueves, 28 de febrero de 2013
Bueno, aquí estoy otra vez ,tras varios meses en silencio.
Llevo queriendo vaciarme aquí desde hace tiempo, pero no encontraba ni el día, ni el momento, ni mucho menos las ganas que me hacen falta para relatar esto.
De todas formas, ahí voy.
¿Qué pasa cuando verdaderamente mente y corazón se ponen de acuerdo? ¿Qué ocurre cuando se crea un muro para que nadie te toque? Esa es mi gran duda.
Bien. Nunca -jamás- había llegado a este punto. Respiro hondo (como puedo, y secándome alguna que otra lágrima que baja por mi pálida mejilla) y continúo diciendo que el día 11 de este mes, Febrero, tomé la decisión de no hablar, sentir, apenas mirar o relacionarme de una manera que vaya más allá de la simple amistad con el sexo opuesto.Y, asombrándome a mi misma, he de decir que-hasta el día de hoy- reto conseguido.
Mi pregunta es, ¿cómo de dolorido puede estar un corazón para querer dejar de sentir? Y hacerlo.
No lo sé, sólo sé que nunca he estado mejor. De vez en cuando se me confunde algún pensamiento, pero ya estoy aprendiendo a dominarlos casi todos.
Algo a lo que, a la vez está afectando esta decisión es... a mi forma de ser. De una manera muy radical, cada día que pasa aprendo, algo, con algo me quedo, y suelto lo que no tengo que volver a tomar jamás.
A veces me asusta, me asusta la idea de protegerme hasta tal punto de dejar de ser yo misma. Fuera hombres, fuera malos vicios, fuera gente indeseada o que no merece mi atención y más estudio, más familia, más danza, y por supuesto más centrarme en mí.
Quizás suene algo egoísta pero... ¿Si no te dedicas tiempo a ti misma, quién piensas que lo va a hacer por ti? Nadie. Exacto, nadie.
No quiero dejar de ser yo, no pretendo cambiar pero quien ha movido mis hilos esta vez ha sido el destino, crean algunos, o no crean en él, yo sí lo hago, y afirmo eso.
He de confesar que me siento extraña, que echo de menos ser un poco más impulsiva, vivir el momento y no ser tan metódica. Pero repito, algo ha cambiado en mí a exención de mi voluntad.
Quizás sea un tiempo de cambio, una transición. Aunque no se cuánto podrá durar.
En realidad he recuperado parte de lo que siempre he sido, y sólo he cambiado a la hora de elegir mis prioridades y dar valor a lo verdaderamente importante.
No me considero una persona superior a los límites de la inteligencia, pero no soporto que haya tantas personas ignorantes. No puedo con ello. Cuanto más voy viviendo, más me voy dando cuenta de que en este mundo sobran la mitad, y tres cuartos...
Pero como dice mi abuela: "en este mundo tiene que existir de todo".
Llevo queriendo vaciarme aquí desde hace tiempo, pero no encontraba ni el día, ni el momento, ni mucho menos las ganas que me hacen falta para relatar esto.
De todas formas, ahí voy.
¿Qué pasa cuando verdaderamente mente y corazón se ponen de acuerdo? ¿Qué ocurre cuando se crea un muro para que nadie te toque? Esa es mi gran duda.
Bien. Nunca -jamás- había llegado a este punto. Respiro hondo (como puedo, y secándome alguna que otra lágrima que baja por mi pálida mejilla) y continúo diciendo que el día 11 de este mes, Febrero, tomé la decisión de no hablar, sentir, apenas mirar o relacionarme de una manera que vaya más allá de la simple amistad con el sexo opuesto.Y, asombrándome a mi misma, he de decir que-hasta el día de hoy- reto conseguido.
Mi pregunta es, ¿cómo de dolorido puede estar un corazón para querer dejar de sentir? Y hacerlo.
No lo sé, sólo sé que nunca he estado mejor. De vez en cuando se me confunde algún pensamiento, pero ya estoy aprendiendo a dominarlos casi todos.
Algo a lo que, a la vez está afectando esta decisión es... a mi forma de ser. De una manera muy radical, cada día que pasa aprendo, algo, con algo me quedo, y suelto lo que no tengo que volver a tomar jamás.
A veces me asusta, me asusta la idea de protegerme hasta tal punto de dejar de ser yo misma. Fuera hombres, fuera malos vicios, fuera gente indeseada o que no merece mi atención y más estudio, más familia, más danza, y por supuesto más centrarme en mí.
Quizás suene algo egoísta pero... ¿Si no te dedicas tiempo a ti misma, quién piensas que lo va a hacer por ti? Nadie. Exacto, nadie.
No quiero dejar de ser yo, no pretendo cambiar pero quien ha movido mis hilos esta vez ha sido el destino, crean algunos, o no crean en él, yo sí lo hago, y afirmo eso.
He de confesar que me siento extraña, que echo de menos ser un poco más impulsiva, vivir el momento y no ser tan metódica. Pero repito, algo ha cambiado en mí a exención de mi voluntad.
Quizás sea un tiempo de cambio, una transición. Aunque no se cuánto podrá durar.
En realidad he recuperado parte de lo que siempre he sido, y sólo he cambiado a la hora de elegir mis prioridades y dar valor a lo verdaderamente importante.
No me considero una persona superior a los límites de la inteligencia, pero no soporto que haya tantas personas ignorantes. No puedo con ello. Cuanto más voy viviendo, más me voy dando cuenta de que en este mundo sobran la mitad, y tres cuartos...
Pero como dice mi abuela: "en este mundo tiene que existir de todo".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)