ME.

ME.

jueves, 28 de febrero de 2013

Bueno, aquí estoy otra vez ,tras varios meses en silencio.
Llevo queriendo vaciarme aquí desde hace tiempo, pero no encontraba ni el día, ni el momento, ni mucho menos las ganas que me hacen falta para relatar esto.
De todas formas, ahí voy.
¿Qué pasa cuando verdaderamente mente y corazón se ponen de acuerdo? ¿Qué ocurre cuando se crea un muro para que nadie te toque? Esa es mi gran duda.
Bien. Nunca -jamás- había llegado a este punto. Respiro hondo (como puedo, y secándome alguna que otra lágrima que baja por mi pálida mejilla) y continúo diciendo que el día 11 de este mes, Febrero, tomé la decisión de no hablar, sentir, apenas mirar o relacionarme de una manera que vaya más allá de la simple amistad con el sexo opuesto.Y, asombrándome a mi misma, he de decir que-hasta el día de hoy- reto conseguido.
Mi pregunta es, ¿cómo de dolorido puede estar un corazón para querer dejar de sentir? Y hacerlo.
No lo sé, sólo sé que nunca he estado mejor. De vez en cuando se me confunde algún pensamiento, pero ya estoy aprendiendo a dominarlos casi todos.
Algo a lo que, a la vez está afectando esta decisión es... a mi forma de ser. De una manera muy radical, cada día que pasa aprendo, algo, con algo me quedo, y suelto lo que no tengo que volver a tomar jamás.
A veces me asusta, me asusta la idea de protegerme hasta tal punto de dejar de ser yo misma. Fuera hombres, fuera malos vicios, fuera gente indeseada o que no merece mi atención y más estudio, más familia, más danza, y por supuesto más centrarme en mí.
Quizás suene algo egoísta  pero... ¿Si no te dedicas tiempo a ti misma, quién piensas que lo va a hacer por ti? Nadie. Exacto, nadie.
No quiero dejar de ser yo, no pretendo cambiar pero quien ha movido mis hilos esta vez ha sido el destino, crean algunos, o no crean en él, yo sí lo hago, y afirmo eso.
He de confesar que me siento extraña, que echo de menos ser un poco más impulsiva, vivir el momento y no ser tan metódica. Pero repito, algo ha cambiado en mí a exención de mi voluntad.
Quizás sea un tiempo de cambio, una transición. Aunque no se cuánto podrá durar.
En realidad he recuperado parte de lo que siempre he sido, y sólo he cambiado a la hora de elegir mis prioridades y dar valor a lo verdaderamente importante.
No me considero una persona superior a los límites de la inteligencia, pero no soporto que haya tantas personas ignorantes. No puedo con ello. Cuanto más voy viviendo, más me voy dando cuenta de que en este mundo sobran la mitad, y tres cuartos...
Pero como dice mi abuela:  "en este mundo tiene que existir de todo".

No hay comentarios:

Publicar un comentario