Hoy estoy sentada en frente de la pantalla, he estado mirando el teclado durante unos minutos hasta que he decidido comenzar a escribir.
Tengo un nudo en el estómago, aunque hoy ya no es por ti, créeme.
Hoy es uno de esos días en que das mil vueltas en la cama sin conseguir dormir más de 30 minutos seguidos. Un día de esos en los que el cansancio se instala a vivir en tu cuerpo con el resto de sensaciones, y va, poco a poco absorbiendo todas y cada una de ellas hasta dejarte sin aliento.
Las últimas semanas, y en especial los últimos días están siendo una batalla tras otra. Cuando piensas que no tenías que lidiar con nada más aparece un nuevo adversario por la espalda, y vuelves al suelo.
Aunque mira, parece que ahora de repente está saliendo el sol.
He aprendido, con el tiempo, que la tranquilidad del río sólo avisa tormenta. Creo que no puede tener más sentido la frase "demasiado bonito para ser cierto". La vida está hecha de sonrisas y lágrimas, y claro, como era de esperar tantas sonrisas echaban en falta alguna que otra lágrima.
Aunque creo que esto es otra de las señales que me envía la vida para decirme "no te duermas". Has de mantenerte siempre alerta, no bajes la guardia ni cuando todo parezca en total y absoluta armonía, porque será entonces cuando aceche el peligro.
Aún así, soy de las que piensan que nada es casualidad, que todo pasa por algo. Y en eso me apoyo. Que esto haya tenido que ocurrir de esta manera quizá esta protegiéndome de algo. Sólo espero que actúe la justicia de mi parte, es el último año para poder empezar mi verdadero sueño, así que espero que se alineen todos los planetas y se me cumpla lo pedido...
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