ME.

ME.

jueves, 10 de octubre de 2013

Me siento de nuevo frente a esta pantalla para relatar que ha pasado lo que tanto me aterraba. Sí... No apareciste. Me prometiste que volverías, y volviste a fallarme. Como siempre.
Decías no ser así, hacías como que ahora sí te importaba. Parecía que ahora es cuando tenía que ser nuestro momento, y volviste a tirar todo a la basura en un abrir y cerrar de ojos.
Estuve 24 horas los 7 días de la semana antes de verte, pensando en qué pasaría esta vez con nosotros. Esperando recibir cualquier señal por tu parte, cualquier mensaje... y mi móvil no sonó ni una sola vez.
Pensé que las cosas podrían sonreírnos por una vez, pero también cabía la posibilidad de que de nada hubiese servido que nuestros caminos volviesen a cruzarse nuevamente.
Algo me decía que no vendrías, pero pese a cualquier intuición yo no quería verlo, no podría volver a lidiar con lo mismo una vez más.
De aquella noche que tanto esperé, la única noticia que tuve por tu parte, fue a tu hermano diciéndome que no habías venido "porque habías salido la noche anterior,y te habías rajado".
¿Crees que eso es una respuesta justa para alguien que ha sacado fuerzas de dónde no existen para poder intentar retomar lo que más daño le ha hecho?
¿Crees que me merecía volver a sentirme una colilla pisoteada por toda la gente que tenía al rededor?
En ese momento me sentí el ser más ínfimo que podía estar pisando el planeta tierra.
Sin embargo tenía que disimular frente a su hermano que quería morirme y desaparecer del mapa.
No podía creer nada de lo que estaba ocurriéndome, había vuelto a confiar en ti, en tus palabras y todo había vuelto a saltar por los aires otra vez. No podía entender como había vuelto al principio de todo cuando ya casi me había pasado el juego.
Gracias al apoyo de las mejores amigas que puedo tener, conseguí secarme las lágrimas y decir : "se ha acabado para siempre". Y gracias en concreto a una de ellas, me devolvió la confianza que necesitaba en mi misma, me ayudó a buscar el lado positivo de la situación. -"Ale, tu siempre consigues buscarle el lado positivo hasta al mayor problema, siempre lo consigues, por favor inténtalo, sé que eres capaz" Y así fue, saqué fuerzas de donde pude, y mantuve en pause mi mente durante el resto de la noche.
Era la última noche para disfrutar del buen tiempo y de toda la gente que no volvería a ver hasta el próximo verano, y no podía desperdiciarla por alguien que había tratado de destrozarme a mí.
Y mientras no estaba en mi mejor momento apareció una persona que no esperaba en absoluto intentando sacarme una difícil sonrisa. Lo cual logró en unos cuantos segundos.
Podría decirse que la noche no acabó nada mal.
Al día siguiente, cuando quise despertarme, todo estaba raro, extraño. Pero al mismo tiempo me sentía tan bien.
Mi amiga y querida Paula vino a pasar la tarde del domingo conmigo, antes de empezar la dura semana.
Y llegó el lunes, un lunes desastroso cuanto pudiese serlo. Y también llegó un mensaje a mi móvil que no esperaba en absoluto recibir. Un mensaje que ni merece la pena escribir porque es patético. Dirigiéndose a mí como si todo fuese fenomenal, como si no hubiese vuelto a dejarme colgada cuando menos debería haberlo hecho.
Y me quedé fría al recibirlo, congelada, casi no podía creer lo que mis ojos estaban leyendo.
¿Para qué? ¿Por qué ese día? ¿Que querías decirme?
Son preguntas que me haré durante algún tiempo, y que en absoluto pienso preguntarte a ti.
Eliminé el mensaje y nunca lo contesté ni creo que lo haga, afortunadamente no tengo tu número ni pretendo llegar a él nunca más.
No quiero saber que te pasó, no quiero escuchar ninguna estúpida explicación que provenga de ti.
Aunque me cueste, se acabó todo lo que pudo haber sido entre nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario